Las altas temperaturas que por estos días experimentan los caleños y vallecaucanos son efecto de uno de los veranos más crudos registrados en la región. Pero también son el detonante de una tragedia que destruye el medio ambiente y cada vez más es una amenaza para la calidad de vida de sus habitantes.

La sequía, los vientos y las altas temperaturas, que según la CVC pueden llegar a los 35 grados centígrados a la sombra y elevar a 40 grados la sensación térmica. De otra parte, el Secretario de Gestión de Riesgo de la ciudad volvió a alertar sobre las consecuencias que cada año tienen esas temporadas de sequía cuando se mezclan con los descuidos y las manos criminales que desatan incendios.

El balance del Cuerpo de Bomberos indica que hasta el pasado 11 de agosto habían sido atendidos 307 incendios forestales en Cali, 80 menos de los registrados en el mismo periodo del 2018. Es un dato esperanzador, pero que no pueden ser una invitación a bajar la guardia. Sobre todo cuando se sabe que el 90% de esas conflagraciones son provocadas de manera intencional.

Fuente: El País.com

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